Sonríe aunque tengas un mal día, levántate aunque te caigas un millón de veces y tropieces siempre con la misma piedra. Sonríe y no quieras nada a cambio, no sigas ejemplos. Sigue tu propio camino, disfruta de lo bueno y sé fuerte en los momentos difíciles. Sonríe y verás como el mundo te sonríe a tí. Y nunca lo olvides: siempre que llovió, paró.
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